Bajo la torre había varios tornos sujetos a unas planchas de acero, unidas
a su vez al hielo con gruesos pernos. Entrelazados a los tornos, unos cables de
hierro se inclinaban hacia arriba hasta una serie de poleas situadas en lo alto
de la torre. Desde ahí, los cables caían verticalmente hacia abajo,
introduciéndose en el interior de estrechos agujeros taladrados en el hielo.
Varios de los corpulentos hombres de la NASA hacían turnos tensando los
tornos. Con cada nuevo tensado, los cables se deslizaban unos centímetros
hacia arriba por los agujeros, como si estuvieran levando un ancla.

LA CONSPIRACION
Dan Brown